Cada 7 de mayo se celebra en Argentina el Día del Taxista, una jornada que mezcla historia, tradición y también algo de nostalgia por una profesión que supo tener códigos muy propios.
Los taxis forman parte del paisaje cotidiano argentino desde hace décadas. Están en las terminales, en las madrugadas de lluvia, a la salida de los hospitales o recorriendo avenidas a cualquier hora. Aunque las aplicaciones modificaron buena parte del negocio, el oficio todavía mantiene una identidad muy marcada, especialmente en ciudades como Buenos Aires, Rosario o Córdoba.
Cómo se originó el Día del Taxista
La conmemoración del 7 de mayo está vinculada con la creación del Sindicato de Conductores de Taxis, fundada en 1920. La organización surgió en Buenos Aires en un momento donde el servicio comenzaba a expandirse con fuerza y los choferes buscaban mejores condiciones laborales.
A principios del siglo XX, manejar un taxi era muy distinto a lo que se conoce hoy. Muchos vehículos todavía eran abiertos, las calles no siempre estaban asfaltadas y los viajes largos podían convertirse en verdaderas odiseas urbanas. Los conductores trabajaban extensas jornadas y el vínculo con los pasajeros tenía un tono mucho más cercano.
Con el crecimiento de la actividad apareció la necesidad de organizar el oficio. Así nació el sindicato que luego dio origen a la celebración. El 7 de mayo quedó establecido como una fecha representativa para reconocer el trabajo de quienes pasan gran parte de su vida arriba del auto.
El trabajo también fue cambiando con el tiempo. Antes era habitual pedir un taxi levantando la mano en la calle o llamando por teléfono a una radiotaxi. Hoy gran parte de los viajes se coordina mediante aplicaciones móviles, lo que transformó hábitos y generó tensiones dentro del sector.
Fuente: Ámbito

