Mientras se retoma de manera gradual la actividad escolar tras el crimen de un alumno en San Cristóbal, la policía confirmó este viernes un aumento en las denuncias por amenazas de ataques armados en escuelas de Santa Fe —varias de ellas en Rosario— y advirtió que el temor a un posible “efecto contagio” ya se replica en Córdoba y otras provincias.
Uno de los episodios más relevantes en el departamento Rosario ocurrió en Pérez, donde un adolescente fue detenido luego de que se denunciara que un estudiante había advertido por WhatsApp que llevaría un arma de fuego al colegio. A partir de la intervención del Ministerio Público de la Acusación, la Policía de Investigaciones arrestó a un joven de 16 años para esclarecer lo sucedido en el Complejo Educativo Nuestra Señora de Luján. También se realizó un allanamiento en busca de elementos vinculados al caso.
Según fuentes oficiales, en las últimas horas se registraron al menos diez denuncias por pintadas con amenazas de tiroteos en escuelas de Rosario y Villa Gobernador Gálvez. La secretaria de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad provincial, Virginia Coudannes, advirtió que la preocupación ya alcanza a una decena de provincias.
En Pérez, pese a la alerta generada por el mensaje, la Escuela 3038 Nuestra Señora de Luján funcionó con normalidad bajo las medidas previstas en el protocolo del Ministerio de Educación. Desde el gobierno provincial señalaron que existe una preocupación generalizada ante posibles réplicas del homicidio de Ian Cabrera, de 13 años, ocurrido en San Cristóbal, y remarcaron que este tipo de amenazas constituyen un delito de intimidación con consecuencias penales.
Las autoridades destacaron que continúan las investigaciones y que la Central de Emergencias 911 mantiene tiempos de respuesta de entre cinco y seis minutos. Al mismo tiempo, subrayaron la necesidad de abordar la problemática también en el ámbito familiar.
La ciudad de Santa Fe y Santo Tomé también registraron situaciones similares, con una decena de denuncias en instituciones educativas. Muchas de las amenazas aparecieron escritas en baños escolares y anticipaban supuestos ataques en días posteriores, aunque no se concretó ningún hecho violento.
En todos los casos, las escuelas activaron el protocolo oficial y realizaron las denuncias correspondientes en comisarías, tras lo cual las investigaciones quedaron en manos del MPA. Uno de los procedimientos más llamativos se desarrolló en el Complejo Educativo Don Bosco, donde se investigó una amenaza de tiroteo para el lunes 20 de abril. El padre de un alumno de 13 años admitió que su hijo había sido el autor del mensaje y, tras una requisa ordenada por la fiscal Ana Laura Gioria, se secuestró una pistola de aire comprimido calibre 4,5 milímetros.
En paralelo, en la Escuela Nº 1000 Marcos Sastre, en barrio Brigadier López, familias alertaron a las autoridades por amenazas recibidas por estudiantes a través de Instagram y WhatsApp, donde se les advertía que sufrirían consecuencias si asistían a clases.
La problemática también se extendió a Córdoba, donde el Ministerio de Seguridad confirmó la imputación de dos menores por amenazas agravadas. El titular de la cartera, Juan Pablo Quinteros, vinculó estos episodios con un posible efecto contagio tras el crimen en San Cristóbal. Además, mencionó un caso en el que un niño de 13 años fue investigado por su presunta relación con un grupo denominado “True Crime Community”, lo que encendió nuevas alertas.
En otro hecho, uno de los adolescentes imputados había enviado a sus compañeros un video manipulando un arma de fuego. La situación fue detectada por un padre que alertó a las autoridades escolares. Posteriormente, durante un allanamiento, se secuestró el arma y se constató que pertenecía a un adulto con permiso legal de tenencia.

