Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Chicago hizo un hallazgo astronómico que desafía los modelos tradicionales: descubrieron HD 3167 b, una supertierra rocosa ubicada a 154 años luz que parece una contradicción en sí misma: es un mundo de lava, pero “frío”.

El estudio, publicado recientemente en The Astrophysical Journal Letters, detalla que este exoplaneta orbita tan cerca de su estrella anfitriona que un año completo allí dura apenas un día terrestre. Sin embargo, contra todo pronóstico científico, logró conservar su atmósfera.

¿Por qué desconcierta a los astrónomos?

La lógica astronómica indica que cuanto más cerca se encuentra un planeta rocoso de su estrella, más improbable es que mantenga una capa gaseosa. El motivo es el constante bombardeo de los vientos estelares y los fotones de alta energía, capaces de barrer cualquier rastro de atmósfera.

Sin embargo, utilizando el instrumento MIRI de infrarrojo medio del Telescopio Espacial James Webb, los científicos midieron la temperatura real del planeta durante un eclipse secundario (cuando se oculta detrás de su estrella) y descubrieron una anomalía.

  • Rotación sincrónica: Al igual que otros mundos de lava, tiene un hemisferio que mira siempre a su estrella y otro en oscuridad perpetua.
  • El efecto de la atmósfera: Si careciera de capa gaseosa, su cara diurna debería alcanzar temperaturas extremas. No obstante, es notablemente más frío de lo esperado.
  • Escudo y regulador: Su atmósfera actúa reflejando parte de la luz estelar y redistribuyendo el calor hacia el lado nocturno, logrando enfriar la superficie magmática.

Una ventana al pasado de la Tierra

HD 3167 b se convirtió en el mundo de lava más pequeño y con atmósfera más fría jamás visto. Este descubrimiento forma parte de un programa de investigación más amplio que analiza diez planetas similares para comprender los límites térmicos en los que estas atmósferas pueden sostenerse.

Aunque se trata de un entorno completamente inhabitable, su estudio es clave para entender la evolución planetaria:“Creemos que la Tierra primitiva pudo haberse parecido mucho a un mundo de lava”, explicaron los autores del estudio.

En los primeros millones de años del sistema solar, producto de las constantes colisiones, la Tierra experimentó una etapa de océano de magma con la superficie totalmente líquida. Analizar hoy las condiciones extremas de HD 3167 b permite a la ciencia vislumbrar cómo fue el nacimiento de nuestro propio hogar en el espacio.