La sostenida crecida del río Paraná, que alcanzó los 3,96 metros en el puerto de Rosario, genera inconvenientes operativos en la producción de agua potable para toda la región. Desde Aguas Santafesinas (Assa) explicaron que el fenómeno meteorológico afecta directamente las tareas de la planta ubicada en el barrio de Arroyito, la cual potabiliza unos 650 millones de diarios de agua para abastecer al departamento Rosario.
El principal factor de complicación es la masiva llegada de camalotes, ramas y restos vegetales arrastrados por la corriente, lo que obligó a realizar paradas técnicas y operativas de manera reiterada. Ante la acumulación de material verde en las rejas de protección, la empresa debió recurrir en reiteradas ocasiones a la intervención de buzos tácticos y personal especializado para realizar tareas de desobstrucción y liberar el sector de succión. Asimismo, las autoridades precisaron que el incremento del nivel del agua obliga a sacar temporalmente de funcionamiento a varias de las bombas ubicadas sobre pontones en el curso principal del río.
Controles rigurosos y garantía de suministro seguro
Pese a las dificultades logísticas y a las interrupciones temporales en la captación de agua cruda, desde Assa llevaron tranquilidad a los usuarios al asegurar que la calidad del servicio se mantiene en niveles óptimos.
Los voceros de la prestataria detallaron que no se registraron reportes por episodios de turbiedad en la red de distribución. Esto se respalda en un estricto esquema de controles analíticos diarios —que totalizan unas 140 mil determinaciones anuales en la planta y en más de un centenar de puntos estratégicos de la ciudad—, los cuales certifican que el agua que llega a los hogares rosarinos cumple rigurosamente con los estándares de potabilidad y seguridad sanitaria.