Rosario Central empató sin goles ante Corinthians en el Gigante de Arroyito por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. El equipo dirigido por Jorge Almirón hizo prácticamente todo bien para quedarse con el primer chico de la serie, pero la falta de definición y la poca claridad en el último tramo del campo le impidieron traducir su dominio en la red.

Durante la primera etapa, el desarrollo del juego se volcó hacia lo que propuso el Canalla, imponiendo condiciones hasta tres cuartos de cancha. Las aproximaciones más peligrosas llegaron a través de Jaminton Campaz, quien exigió al arquero visitante con un potente remate desde afuera del área. Sin embargo, el conjunto brasileño contó con dos llegadas aisladas pero profundas, incluyendo un cabezazo que impactó en el travesaño.

El trámite del encuentro pudo haber cambiado antes del descanso tras una jugada de Cantizano que terminó con un impacto del balón en la mano del defensor Gabriel Paulista. Pese al llamado del VAR para revisar la acción, el árbitro uruguayo Andrés Matonte interpretó que la mano no era sancionable y decidió dar continuidad al juego.

En el segundo tiempo, la superioridad de Central fue absoluta. El Canalla redujo a la mínima expresión a Corinthians, que se dedicó exclusivamente a defender el resultado y especular con la definición de la serie como local. Los dirigidos por Almirón acumularon situaciones claras de gol en los pies de Campaz, Cantizano, Ávila, Agustín Sández, Ángel Di María e incluso Marco Ruben en los minutos finales, aunque la efectividad nunca llegó.

Uno de los puntos débiles del ataque auriazul estuvo en el rendimiento de Enzo Copetti, a quien el cuerpo técnico sostuvo varios minutos en cancha antes del ingreso de Ruben, quien volvía de una lesión muscular. Pese al hombre de más sobre el final por la expulsión de un jugador del Timao, el marcador no se movió.

El empate dejó un sabor amargo entre los hinchas de Rosario Central por la superioridad futbolística no traducida en el resultado, pero la actuación de figuras como Ibarra en el mediocampo dejó sensaciones positivas. El conjunto rosarino viajará a Brasil con el desafío de repetir el nivel colectivo desplegado en el Gigante y agregarle la contundencia necesaria para sellar la clasificación a cuartos de final.