La avicultura argentina atraviesa uno de sus mejores momentos. Según proyecciones del sector, el consumo de carne de pollo en Argentina superará por primera vez los 50 kilos por habitante al año durante 2026, un récord histórico que confirma el crecimiento sostenido de esta proteína en la dieta de los argentinos.

El dato fue difundido en el marco del 60° aniversario del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y de la celebración del Día Nacional de la Avicultura, donde referentes del sector destacaron el papel estratégico que cumple la actividad tanto en la alimentación como en la economía nacional.

El pollo gana cada vez más lugar en la mesa de los argentinos

El crecimiento del consumo refleja un cambio en los hábitos alimentarios, con una mayor participación de la carne aviar como alternativa frente a otras proteínas.

Desde CEPA estiman que durante 2026 cada argentino consumirá más de 50 kilos de carne de pollo, a los que se sumarán aproximadamente 430 huevos por persona al año, equivalentes a otros 28 kilos de proteína avícola.

En conjunto, el consumo de carne de pollo y huevos alcanzará unos 78 kilos por habitante, consolidando a la avicultura como una de las principales fuentes de proteína animal del país.

El presidente de CEPA, Franco Santangelo, sostuvo que el sector tiene un rol clave en la seguridad alimentaria.

“Somos, sin duda, la proteína más económica y accesible, y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población”, afirmó.

Un sector que genera empleo y mueve otras industrias

Además de abastecer el mercado interno, la cadena avícola representa una actividad económica de fuerte impacto federal.

Actualmente genera alrededor de 115.000 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos.

De ese total:

  • 80.000 empleos corresponden a la producción de carne de pollo.
  • 35.000 empleos están vinculados al sector del huevo.

La actividad también impulsa el desarrollo de otras industrias, entre ellas la metalúrgica, la construcción, la farmacéutica, la maderera, la plástica y la petroquímica.

A su vez, constituye uno de los principales consumidores de materias primas agrícolas, utilizando cada año cerca de 5 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo sojero.

La exportación, el gran desafío de la avicultura

Con un mercado interno ampliamente abastecido, desde CEPA consideran que el crecimiento futuro dependerá principalmente de la expansión de las exportaciones.

Actualmente, Argentina recuperó el estatus sanitario de país libre de Influenza Aviar tras los brotes registrados en los últimos años, una condición que permitió reabrir mercados internacionales.

Hoy la producción avícola argentina cuenta con más de 100 destinos habilitados y durante 2025 exportó a más de 70 países.

Entre los mercados considerados estratégicos para ampliar las ventas figuran China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú.

El sector reclama una baja de impuestos para ganar competitividad

Desde CEPA sostienen que, para competir en igualdad de condiciones con los principales productores mundiales, es necesario avanzar en una serie de reformas tributarias.

Entre los principales pedidos figuran:

  • Eliminar las retenciones a las exportaciones de carne de pollo.
  • Reducir impuestos considerados distorsivos en los tres niveles del Estado.
  • Agilizar la devolución del saldo técnico del IVA.
  • Reducir el IVA aplicado a la producción de huevos del 21% al 10,5%, equiparándolo con otros alimentos básicos de la canasta familiar.

Según el sector, estas medidas permitirían impulsar nuevas inversiones, fortalecer la competitividad internacional y consolidar el crecimiento que la avicultura viene registrando en los últimos años.