Trabajadores del Conicet realizaron este miércoles una jornada nacional de protesta para reclamar la prórroga de 379 becas posdoctorales que vencerán el próximo 31 de julio, además de exigir soluciones por la pérdida de cobertura de la obra social, las demoras en el ingreso de nuevos investigadores y el desfinanciamiento del sistema científico argentino.
La medida fue definida durante la última asamblea nacional de trabajadores del organismo, realizada a comienzos de julio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y tuvo réplicas en distintos puntos del país.
En Rosario, investigadores, becarias y becarios se concentraron en el Centro Científico Tecnológico (CCT), ubicado en el predio de La Siberia, para visibilizar la situación que atraviesa el sector.
Preocupación por el vencimiento de las becas
El principal reclamo apunta a las 379 becas posdoctorales que finalizarán el 31 de julio sin que exista una definición sobre su continuidad.
Desde el sector advirtieron que la situación se agrava por la falta de convocatoria para el ingreso a la Carrera del Investigador Científico correspondiente a 2024 y por los plazos previstos para la convocatoria 2025.
Según explicaron, los resultados de ese concurso recién se conocerían en agosto de 2027 y el ingreso efectivo al organismo se concretaría en 2028, lo que dejaría a cientos de investigadores sin continuidad laboral durante un extenso período.
Rosario también enfrenta el impacto
En la ciudad, el conflicto alcanza a unos 20 investigadores de distintas áreas del conocimiento, entre ellas química, física, historia e ingeniería, quienes podrían quedar fuera del sistema científico si no se prorrogan las becas.
Además del vencimiento de las becas, los trabajadores reclaman una solución para las bajas registradas en la obra social de becarias y becarios, la incorporación de quienes ya ganaron concursos para ingresar al Conicet y una recomposición salarial frente a la pérdida del poder adquisitivo.
El reclamo de los investigadores
Desde el colectivo de becarias y becarios posdoctorales advirtieron que la falta de continuidad para una generación completa de investigadores pone en riesgo el desarrollo científico del país.
En ese sentido, señalaron que la interrupción de las trayectorias académicas compromete capacidades construidas durante años, afecta líneas de investigación en marcha y debilita la formación de nuevos científicos, con impacto sobre el sistema de ciencia y tecnología argentino.