La investigadora del Conicet y licenciada en Biotecnología, Juliana Leone, advirtió que el sueño sigue siendo un aspecto “muy subestimado” en la sociedad actual y alertó que cada vez más personas duermen menos horas de las necesarias y con una calidad de descanso insuficiente.
Especialista en Cronobiología y Neurociencia, Leone explicó que dormir mal no solo provoca cansancio, sino que impacta de manera directa en el rendimiento cognitivo, la capacidad de aprendizaje y la salud tanto física como mental.
“No sé cuánta importancia le estamos dando, pero a juzgar por lo que dormimos, parece bastante poca”, señaló. Y agregó: “Dormimos mucho menos de lo que necesitamos y muchas veces ni siquiera nos detenemos a analizar por qué nos despertamos cansados”.
En ese sentido, remarcó que el problema no se limita a la cantidad de horas de sueño, sino también a su calidad y a los horarios en los que se descansa. “Muchas veces dormimos en momentos que no son adecuados, y eso también repercute en nuestra salud”, explicó.
La especialista también se refirió al impacto del estrés en el descanso diario. Según indicó, las preocupaciones cotidianas —no solo económicas— influyen de manera directa en la calidad del sueño. “El insomnio es uno de los trastornos más prevalentes en todo el mundo”, afirmó.
Además, advirtió que las consecuencias de dormir mal pueden ser tanto inmediatas como a largo plazo. “En la vida diaria cometemos más errores, aprendemos peor y disminuye nuestra velocidad de respuesta”, detalló.
Leone también abordó el concepto de “cronotipo”, que determina si una persona tiene una tendencia más matutina o nocturna. Explicó que este patrón está influido por factores biológicos y por la edad, especialmente durante la adolescencia, etapa en la que suele acentuarse la preferencia por horarios nocturnos.
En relación al uso de dispositivos electrónicos, alertó sobre el impacto negativo de las pantallas antes de dormir. “La luz artificial de celulares, computadoras y televisores envía señales al cerebro en un momento en que deberíamos estar en oscuridad para conciliar el sueño”, explicó.
En esa línea, sostuvo que el uso intensivo de tecnología durante la noche no solo afecta por la luz, sino también por la estimulación cognitiva que generan los contenidos. “Toda esa actividad y la información que recibimos dificultan el descanso”, agregó.
Por último, recomendó prestar atención a los problemas persistentes de sueño y consultar a un especialista ante casos de insomnio o despertares frecuentes durante la madrugada, ya que la fragmentación del descanso puede tener un impacto significativo en la salud y el rendimiento cotidiano.

