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La búsqueda de vida fuera del Sistema Solar acaba de dar un paso histórico. Un equipo internacional de científicos confirmó por primera vez la existencia de una atmósfera en un planeta rocoso situado dentro de la zona habitable de su estrella, un descubrimiento que podría cambiar la forma en que se investigan los mundos con potencial para albergar vida.

El hallazgo fue publicado en la revista científica Science y estuvo liderado por el astrónomo Collin Cherubim, junto a investigadores de distintas instituciones internacionales. El protagonista del estudio es LHS 1140b, un exoplaneta ubicado a unos 49 años luz de la Tierra, en la constelación de Cetus.

Un planeta con condiciones prometedoras

LHS 1140b reúne varias características que lo convierten en uno de los candidatos más interesantes para estudiar la habitabilidad fuera del Sistema Solar. Se trata de un planeta rocoso con una masa 5,6 veces superior a la de la Tierra y un diámetro un 70% mayor.

Orbita una estrella enana roja cada 24,7 días y recibe cerca del 42% de la radiación que llega a la Tierra desde el Sol, una cantidad considerada suficiente para que pueda existir agua líquida en su superficie, uno de los requisitos fundamentales para la vida tal como se la conoce.

Cómo detectaron la atmósfera

La confirmación fue posible gracias a la técnica de espectroscopía de tránsito, que analiza la luz de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella.

Los investigadores utilizaron el espectrógrafo del telescopio Magellan Clay, ubicado en el Observatorio Las Campanas, en Chile. Al estudiar la luz que atravesaba la atmósfera del planeta detectaron helio escapando al espacio, una señal considerada como evidencia inequívoca de la presencia de una atmósfera.

Es la primera vez que se confirma de manera directa una atmósfera en un planeta rocoso situado dentro de la zona habitable de su estrella.

Un descubrimiento que abre nuevas posibilidades

Hasta ahora, las atmósferas confirmadas correspondían principalmente a gigantes gaseosos o a planetas de mayor tamaño. Aunque existían indicios en algunos mundos rocosos, nunca se había logrado una confirmación tan sólida en un planeta potencialmente habitable.

Los científicos consideran que este hallazgo convierte a LHS 1140b en uno de los laboratorios naturales más prometedores para estudiar la posibilidad de vida fuera del Sistema Solar.

Además, la presencia de una atmósfera podría ayudar a conservar agua líquida y proteger la superficie de la intensa radiación emitida por su estrella.

La atmósfera sorprendió a los investigadores

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue que LHS 1140b haya logrado conservar una atmósfera pese a orbitar una enana roja, un tipo de estrella conocida por emitir altos niveles de radiación capaces de erosionar las atmósferas de los planetas cercanos.

Las observaciones realizadas en 2025 mostraron que la presencia de helio variaba con respecto a los registros obtenidos el año anterior, lo que sugiere que la atmósfera experimenta cambios con el tiempo y posee distintas capas de composición.

Los especialistas creen que la capa superior está dominada por helio, mientras que en regiones más bajas podrían encontrarse otros compuestos, entre ellos vapor de agua, aunque esto todavía deberá confirmarse con futuras observaciones.

Todavía no es una prueba de vida

Los investigadores aclararon que el descubrimiento no implica que exista vida en LHS 1140b, sino que demuestra la existencia de una atmósfera capaz de generar condiciones potencialmente favorables para su desarrollo.

El siguiente paso será estudiar con mayor precisión la composición de esa atmósfera mediante telescopios de nueva generación para determinar si contiene moléculas asociadas a procesos biológicos.

Para la comunidad científica, el hallazgo marca un punto de inflexión en la exploración de exoplanetas y amplía las posibilidades de encontrar, en el futuro, un mundo con características similares a las de la Tierra.