Un jurado de Los Ángeles, en Estados Unidos, condenó este miércoles a Google —dueña de YouTube— y a Meta —empresa matriz de Instagram, Facebook y WhatsApp— a pagar un total de seis millones de dólares en una demanda considerada histórica por adicción a las redes sociales. La sanción se divide en partes iguales entre daños compensatorios y punitivos, aunque el 70% del monto deberá ser abonado por Meta y el 30% restante por Google.

El fallo marca un precedente relevante y podría impactar en miles de causas similares impulsadas por familias, fiscales y distritos escolares en todo el país. El tribunal concluyó que las plataformas fueron diseñadas para captar y retener la atención de adolescentes, sin contemplar adecuadamente los posibles efectos sobre su salud mental.

El caso se centra en una joven de 20 años que denunció haberse vuelto adicta durante su adolescencia a aplicaciones como Instagram y YouTube, en gran medida por sus mecanismos de diseño. La estrategia de los demandantes puso el foco en estas características estructurales más que en los contenidos, lo que dificultó la defensa de las compañías.

TikTok y Snapchat, que también estaban incluidas en la demanda, evitaron llegar a juicio tras alcanzar un acuerdo confidencial con la denunciante.

La resolución se suma a otro fallo reciente en Nuevo México, donde un jurado también encontró responsable a Meta por ocultar información sobre fallas en sus plataformas y por prácticas que habrían facilitado la explotación sexual infantil. En ese caso, la multa ascendió a 375 millones de dólares.

Ambos procesos forman parte de una creciente ola de litigios que cuestionan el funcionamiento de la industria tecnológica y podrían redefinir los alcances de su responsabilidad en Estados Unidos.

Desde Meta rechazaron el veredicto y adelantaron que lo apelarán. “Respetuosamente, no estamos de acuerdo con la decisión”, señalaron en un comunicado. Su vocero, Andy Stone, sostuvo además que “cada caso es diferente” y remarcó que la salud mental adolescente es un fenómeno “complejo” que no puede atribuirse a una sola aplicación.

Durante el juicio, la acusación intentó demostrar que las empresas orientaron deliberadamente sus productos hacia menores y priorizaron el crecimiento y las ganancias por sobre la seguridad. En contrapartida, la defensa de Meta apuntó al contexto familiar de la joven como un factor determinante, mientras que YouTube minimizó su nivel de uso de la plataforma.

El jurado también analizó documentos internos que evidenciarían intentos de ambas compañías por atraer a usuarios más jóvenes, y escuchó testimonios de ejecutivos, incluido el CEO de Meta, Mark Zuckerberg.

Consultado sobre la posibilidad de restringir filtros de belleza —cuestionados por su impacto en la autoestima de adolescentes—, Zuckerberg sostuvo que no existen pruebas concluyentes para justificar una limitación. “No son lo suficientemente claras como para restringir la libertad de expresión”, afirmó.