La detección temprana del Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas dio un paso importante en Argentina con la incorporación de una tecnología que permite analizar biomarcadores neurológicos a partir de una muestra de sangre. El método, que ya forma parte de la práctica diagnóstica de Fleni, busca complementar la evaluación clínica y facilitar diagnósticos más precisos en pacientes con trastornos cognitivos.

La herramienta analiza proteínas presentes en el plasma que aportan información sobre daño neuronal y procesos asociados al Alzheimer, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la esclerosis múltiple, mediante un procedimiento mínimamente invasivo.

Un avance para detectar el Alzheimer en etapas tempranas

Los biomarcadores son indicadores biológicos que permiten identificar procesos patológicos antes de que el daño neurológico sea irreversible. En el caso del Alzheimer, su detección temprana resulta clave para iniciar tratamientos cuando todavía es posible preservar parte de la función cerebral.

El director de Investigación y Docencia de Fleni, Gustavo Sevlever, explicó que “la detección de biomarcadores consolida el diagnóstico clínico aportándole precisión y, sobre todo, permite avanzar en estadios tempranos, cuando las intervenciones terapéuticas todavía pueden ser útiles para preservar el cerebro aún funcional”.

En el caso de la esclerosis múltiple, agregó que “la utilidad del biomarcador radica en el monitoreo y la evaluación del tratamiento”.

Cómo funciona el estudio

El análisis se realiza mediante una extracción de sangre convencional. El paciente únicamente debe cumplir un ayuno de ocho horas.

Una vez obtenida la muestra, el laboratorio separa el plasma y el equipo analiza la concentración de proteínas específicas relacionadas con enfermedades neurológicas. Entre ellas se encuentra el neurofilamento de cadena liviana (NfL), considerado un marcador sensible de daño neuronal.

Para el diagnóstico del Alzheimer, el estudio combina este biomarcador con la proteína TAU fosforilada en treonina 217 (p-Tau217), una combinación validada internacionalmente para detectar procesos vinculados con la acumulación de beta amiloide y la formación de ovillos neurofibrilares.

Según Sevlever, “la combinación del NfL con la proteína p-Tau217 nos brinda un enfoque validado para el diagnóstico temprano, vinculado a la neurodegeneración y a procesos patológicos específicos”.

A quiénes está dirigido

Los especialistas remarcan que este análisis no está pensado como un estudio preventivo para personas sanas.

“El estudio está dirigido a pacientes con algún trastorno cognitivo, porque la información que se obtiene colabora en la definición clínica de su cuadro”, aclaró Sevlever.

Asimismo, recordó que los biomarcadores constituyen una herramienta complementaria y que el diagnóstico continúa basándose en una evaluación integral del paciente.

“Como en todo proceso diagnóstico, el profesional debe evaluar la información en su conjunto: las imágenes, la clínica, el relato del paciente y las determinaciones de biomarcadores”, señaló.

Una alternativa menos invasiva

Hasta hace algunos años, la confirmación biológica del Alzheimer dependía principalmente del análisis del líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar o de estudios de tomografía por emisión de positrones (PET), procedimientos que presentan mayores costos o un grado mayor de invasividad.

El análisis de sangre aparece ahora como una alternativa más sencilla y mejor aceptada por los pacientes, especialmente aquellos con deterioro cognitivo leve.

El sistema incorporado por Fleni también puede utilizarse en investigaciones y ensayos clínicos, permitiendo monitorear la evolución de distintas enfermedades neurológicas y evaluar la respuesta a nuevos tratamientos.

Un aporte para el desarrollo de nuevas terapias

Además de mejorar la precisión diagnóstica, los biomarcadores tienen un rol cada vez más importante en el desarrollo de tratamientos contra el Alzheimer.

“Casi todos los tratamientos actuales están destinados a remover del cerebro ciertas proteínas que caracterizan la enfermedad, como tau o amiloide, por lo que demostrar su presencia mediante biomarcadores se vuelve un prerrequisito tanto para las drogas aprobadas como para las experimentales”, explicó Sevlever.

Actualmente, distintos estudios internacionales continúan evaluando el potencial de los biomarcadores sanguíneos para anticipar el riesgo de deterioro cognitivo y facilitar el diagnóstico temprano del Alzheimer, una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a unos 50 millones de personas en el mundo y cuya prevalencia podría triplicarse hacia 2050.