Aunque muchas personas lo pasan por alto, el lavarropas también necesita una limpieza periódica. Diversas investigaciones científicas advirtieron que estos electrodomésticos pueden convertirse en un ambiente propicio para la acumulación de hongos, bacterias y residuos de jabón que terminan impregnando las prendas con malos olores o manchas difíciles de eliminar.

Un estudio publicado en 2024 en la revista Antibiotics identificó hasta 15 puntos del lavarropas donde puede formarse biofilm, una capa compuesta por microorganismos y restos de detergente que persiste incluso después de varios ciclos de lavado.

Por ese motivo, especialistas y organismos como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomiendan incorporar una rutina de limpieza para mantener el equipo en buenas condiciones y prolongar su vida útil.

Cómo limpiar el lavarropas por dentro

El primer paso consiste en eliminar la humedad que queda luego de cada lavado. Los especialistas aconsejan secar el tambor con un paño limpio y prestar especial atención a la goma de la puerta, uno de los sectores donde más agua se acumula.

Además, dejar la puerta entreabierta durante al menos cuatro horas después de finalizar el ciclo ayuda a reducir la humedad interior y dificulta el crecimiento de hongos.

Una investigación publicada en 2025 en Frontiers in Microbiology detectó una alta presencia de géneros como Aspergillus, Cladosporium y Penicillium, especialmente en la junta de goma de los lavarropas de carga frontal.

Limpiar el cajón del detergente

Otro punto clave es el compartimento del detergente, donde suelen acumularse restos sólidos.

La OCU recomienda retirarlo una vez por mes, dejarlo en remojo durante unos 15 minutos en agua caliente con carbonato de sodio y luego cepillarlo con cerdas suaves para eliminar los residuos adheridos.

Antes de volver a colocarlo, es importante asegurarse de que esté completamente seco.

Cómo desinfectar el tambor

Si el lavarropas no cuenta con un programa específico de autolimpieza, los especialistas aconsejan realizar periódicamente un ciclo vacío a alta temperatura.

El estudio publicado en Antibiotics concluyó que el calor sostenido es uno de los métodos más eficaces para degradar el biofilm que suele alojarse en el tambor, la bomba, el filtro y la goma de la puerta. Por eso, recomiendan realizar un lavado a 90 °C de manera periódica.

Qué detergente conviene usar

La eficacia del lavado también depende del tipo de detergente.

Nathan Kilah, profesor de la Universidad de Tasmania, explicó en Science Alert que muchos consumidores eligen el producto por su perfume o presentación, sin prestar atención a su composición.

Los detergentes más eficaces contienen enzimas capaces de actuar sobre distintos tipos de suciedad:

  • Proteasa: elimina manchas de sangre, sudor y proteínas.
  • Amilasa: actúa sobre restos de almidón.
  • Lipasa: remueve grasas y aceites.
  • Celulasa: ayuda a recuperar el brillo de los tejidos.

Una revisión científica publicada en Heliyon señala que las fórmulas con varias enzimas ofrecen mejores resultados frente a manchas de distinto origen.

Los tensioactivos, por su parte, facilitan que el agua penetre en las fibras textiles y desprenda la suciedad.

No usar más detergente del recomendado

Los especialistas advierten que utilizar una mayor cantidad de detergente no mejora el lavado.

Por el contrario, el exceso suele quedar adherido a las prendas, especialmente cuando se utilizan programas cortos o agua fría.

En zonas donde el agua presenta altos niveles de calcio, también aconsejan utilizar detergentes formulados para agua dura o incorporar productos ablandadores.

Cada cuánto hay que limpiar el lavarropas

La frecuencia depende del uso del equipo.

  • Si se realizan más de cinco lavados por semana, se recomienda una limpieza profunda cada tres o cuatro semanas.
  • En hogares con menor uso, alcanza con realizar una limpieza mensual del tambor y del cajón del detergente.

El filtro, ubicado generalmente en la parte inferior frontal del equipo, conviene limpiarlo aproximadamente cada tres meses o cada 30 ciclos de lavado.

Al retirarlo es habitual que salga agua acumulada junto con pelusas, hilos y restos de suciedad. Lo recomendable es enjuagarlo con agua caliente antes de volver a colocarlo.

Un riesgo que va más allá del mal olor

Otra investigación publicada en Frontiers in Microbiology detectó que los lavarropas domésticos pueden albergar bacterias oportunistas como Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella pneumoniae, especialmente cuando los lavados se realizan habitualmente a bajas temperaturas.

Los investigadores concluyeron que una limpieza periódica del electrodoméstico y la utilización ocasional de programas de alta temperatura contribuyen a reducir significativamente la presencia de estos microorganismos y a mantener la ropa en mejores condiciones de higiene.