El equipo femenino de Rosario Central coronó una temporada arrolladora al consagrarse campeón del torneo de la Primera B. Tras haber asegurado su retorno a la máxima categoría del fútbol argentino a falta de dos fechas para el cierre del certamen, el conjunto auriazul venció este domingo a Platense por 5-4 en la definición por penales en un colmado Gigante de Arroyito, tras caer por la mínima en el tiempo reglamentario.
La serie final tuvo todos los condimentos de una verdadera definición. En el partido de ida disputado en condición de visitante, las dirigidas por Matías Giugno habían dado un paso fundamental al imponerse por 1-0. Sin embargo, en el encuentro revancha en Rosario, el Calamar replicó el marcador con un 1-0 que igualó el global e estiró la definición hasta los doce pasos.
En la tanda desde el punto penal, la tensión se adueñó de la tarde hasta que la arquera auriazul, Paulina Aprile, se vistió de heroína al atajar el último disparo de la visita y sentenciar el 5-4 definitivo que desató el festejo de todo el pueblo canalla.
Broche de oro para un año inolvidable
El título obtenido en Arroyito representa la culminación perfecta para un plantel que demostró superioridad a lo largo de todo el campeonato de ascenso. Con una campaña sólida y un funcionamiento colectivo destacado, las Guerreras cumplieron con creces el objetivo principal de recuperar su lugar en la elite del fútbol femenino nacional y le sumaron la estrella de campeonas.
Tras la consagración, las felicitaciones no tardaron en llegar desde distintos ámbitos institucionales, destacándose el saludo del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, quien reconoció el esfuerzo del plantel y de toda la institución.