Un contingente de 40 bomberos voluntarios de la provincia de Santa Fe partirá este sábado rumbo a Venezuela para sumarse a las tareas de búsqueda y rescate de sobrevivientes tras los terremotos que sacudieron ese país el pasado 24 de junio. La tragedia ya dejó un saldo oficial de 2.295 muertos y 11.267 heridos, mientras miles de personas continúan desaparecidas.

El jefe de Bomberos de Santa Fe, Walter Corsetti, informó que el grupo está integrado por especialistas en búsqueda y rescate urbano (USAR, por sus siglas en inglés), quienes viajarán acompañados por personal médico y equipos de comunicación y tecnología.

Antes de partir, el contingente embarcará en un vuelo que despegará desde el aeropuerto de El Palomar a las 3 de la madrugada del sábado. Los rescatistas trasladarán equipamiento de última generación para la localización de personas atrapadas bajo estructuras colapsadas.

Una vez en territorio venezolano, el equipo será asignado al área que determine el comando local de operaciones de emergencia. Según precisó Corsetti, la misión tendrá una duración estimada de diez días.

Un rescate que renovó la esperanza

Mientras continúan las tareas de remoción de escombros, este jueves se produjo un hallazgo que conmovió a Venezuela y a los equipos internacionales de rescate. Un guardia de seguridad de 43 años fue encontrado con vida tras permanecer casi ocho días atrapado bajo los restos de un centro comercial derrumbado.

El rescate fue celebrado por brigadistas de una decena de países y quedó registrado por las cámaras de televisión, que mostraron el momento en que Hernán Alberto Gil Flores fue retirado de entre los escombros y trasladado en una camilla. El hombre logró sobrevivir gracias a una bolsa de aire que se formó bajo el concreto y al agua y los alimentos que los rescatistas consiguieron hacerle llegar a través de pequeñas grietas.

El hallazgo ocurrió cinco días después del período de 72 horas que los especialistas consideran crítico para encontrar personas con vida tras un sismo, por lo que fue calificado como un verdadero milagro.

Crece la desesperación entre los afectados

Pese a ese episodio esperanzador, el panorama sigue siendo desolador en el estado de La Guaira, la zona más castigada por los terremotos. Allí, miles de personas continúan desaparecidas y las posibilidades de hallar nuevos sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.

En la ciudad portuaria de Catia La Mar, empleados municipales trabajaban este jueves en el traslado de bolsas para cadáveres y la preparación de ataúdes, mientras equipos internacionales inspeccionaban edificios derrumbados ante cada alerta sobre posibles sobrevivientes. Sin embargo, en numerosos operativos los sensores sísmicos no detectaron señales de vida.

Al mismo tiempo, miles de damnificados permanecen en refugios improvisados o a la intemperie. Organizaciones médicas advirtieron sobre el riesgo de una crisis sanitaria por la acumulación de heridos sin atención adecuada y la posible propagación de enfermedades infecciosas en un sistema de salud que ya se encontraba severamente comprometido antes del desastre.