Una investigación impulsada por la Justicia federal de Azul, en la provincia de Buenos Aires, por la comercialización ilegal de un opioide de uso hospitalario derivó el pasado sábado en una serie de allanamientos en Rosario y Granadero Baigorria. Como resultado, fueron aprehendidos un hombre de 58 años y una joven de 24, señalados como parte de una red dedicada al tráfico de nalbufina en territorio bonaerense y santafesino.

El operativo fue llevado adelante por la brigada operativa de la Policía de Investigaciones junto con personal de la DDI de Azul. En Rosario, los agentes irrumpieron en un departamento ubicado en Paraguay al 1200, en pleno centro, donde residiría un exempleado farmacéutico. Sin embargo, en ese domicilio no se hallaron elementos relevantes para la causa.

En tanto, en Granadero Baigorria se concretaron dos procedimientos. El primero tuvo lugar en un local de Eva Perón al 600, donde funciona una bicicletería. Allí se secuestraron una notebook, un teléfono celular, doce cajas de nalbufina —con diez ampollas inyectables cada una—, un revólver calibre 38 con numeración suprimida, cuatro cartuchos del mismo calibre, una jeringa y varias agujas.

El segundo allanamiento se realizó en un inmueble de Baigorrita al 500. En ese lugar, los efectivos encontraron siete teléfonos celulares, dos cajas de nalbufina con nueve y diez ampollas respectivamente, cinco jeringas, un remito y 1.721.000 pesos en efectivo. En ese domicilio fueron detenidos Carlos Walter B. (58) y Yasmín Belén B. (24).

La nalbufina —comercializada, entre otras marcas, como Nubain— es un analgésico opioide sintético de uso hospitalario, indicado para el tratamiento de dolores moderados a intensos. Su mecanismo de acción combina efectos agonistas y antagonistas sobre el sistema nervioso central, lo que permite aliviar el dolor reduciendo algunos de los efectos adversos típicos de otros opioides.

La causa es llevada adelante por el fiscal federal de Azul, Cristian Roberto Matías Citterio, junto al Juzgado de Garantías Nº 2, a cargo de Federico Barberena. Según se informó, la investigación se inició tras detectarse en la localidad bonaerense de General Alvear un incremento en el consumo de nalbufina y en las internaciones asociadas.

Las tareas investigativas permitieron establecer que el uso de esta sustancia se había extendido a personas vinculadas a actividades de alta exigencia física, especialmente en ámbitos deportivos. A partir de seguimientos y tareas de inteligencia, los investigadores lograron reconstruir la conexión entre los implicados, que quedó expuesta cuando el exempleado farmacéutico rosarino envió una importante cantidad del fármaco por encomienda hacia General Alvear.

Además, se determinó que gran parte de las ampollas secuestradas compartían el mismo número de lote y fecha de vencimiento, un dato considerado clave para rastrear el origen del medicamento y reconstruir la ruta de distribución dentro de la red ilegal.