La cantidad de pasos que se recomienda dar a diario para mantenerse saludable sigue siendo un tema de discusión. Aunque durante años se popularizó el objetivo de los 10.000 pasos, cada vez más especialistas plantean que no existe una cifra única válida para todos. La recomendación puede variar según la edad, el estado físico y las metas personales de cada individuo.
Más allá del número exacto, hay consenso en que caminar —en cualquier medida— aporta beneficios significativos. Diversos estudios vinculan esta actividad con mejoras en la presión arterial, el estado de ánimo y una reducción del riesgo de caídas, enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo.
En cuanto a las pautas institucionales, no todas se enfocan en contar pasos. El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte, por ejemplo, sugiere realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, como caminar a buen ritmo. En la misma línea, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) consideran que una caminata alcanza intensidad moderada cuando se supera una velocidad de 4,8 km/h.
En el terreno de la evidencia científica, distintos trabajos señalan que un punto intermedio podría ser suficiente. Una investigación publicada en el Journal of the American Medical Association, realizada por la Universidad de Massachusetts, indica que alrededor de 7.000 pasos diarios serían óptimos para un adulto promedio sin problemas graves de salud. Quienes alcanzaron ese nivel mostraron una menor tasa de mortalidad en comparación con quienes caminaban menos, independientemente de la velocidad o intensidad.
Resultados similares arrojó un metaanálisis difundido en la revista The Lancet, que analizó a 48.000 adultos. Allí se observó que, especialmente en personas de mediana edad y mayores de 60 años, el riesgo de mortalidad disminuye al pasar de 3.000 a 7.000 pasos diarios. Sin embargo, no se encontraron pruebas de beneficios adicionales al superar esa cifra.
En este contexto, los especialistas insisten en la importancia de fijar objetivos realistas. “Lo más importante es que cada persona encuentre un equilibrio acorde a su estilo de vida y sus objetivos de salud”, señaló el fisiatra y kinesiólogo Javier Furman en una entrevista previa. Y advirtió: proponerse metas difíciles de sostener puede generar frustración o incluso afectar el bienestar.
En definitiva, más allá del número exacto, aumentar el nivel de actividad física diaria sigue siendo una de las claves más accesibles y efectivas para mejorar la salud.

